Dios Habla Hoy (DHH)
Proverbios
Chapter 1 of 31
Chapter - 1
Dichos de Salomón, hijo de David, rey de Israel,
que tienen como propósito: comunicar sabiduría e instrucción, ayudar a comprender palabras llenas de sentido,
adquirir instrucción, prudencia, justicia, rectitud y equilibrio;
hacer sagaces a los jóvenes inexpertos, y darles conocimiento y reflexión.
El que es sabio e inteligente, los escucha, y adquiere así más sabiduría y experiencia
para entender los dichos de los sabios, y sus palabras, ejemplos y adivinanzas.
La sabiduría comienza por honrar al Señor; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre,
pues serán para ti un bello adorno: como un collar o una corona.
Si los pecadores quieren engañarte, ¡no se lo permitas, hijo mío!
Tal vez te digan: «Ven con nosotros; por capricho tenderemos una trampa para matar a algún inocente cuando pase.
Nos tragaremos vivos a los hombres honrados como se traga la muerte a quienes caen en el sepulcro.
Tendremos toda clase de riquezas, ¡llenaremos nuestras casas con todo lo robado!
Ven y comparte tu suerte con nosotros, y comparte también nuestro fondo común.»
¡Pero no vayas con ellos, hijo mío! Aléjate de sus malos caminos,
pues tienen prisa por hacer lo malo; ¡tienen prisa por derramar sangre!
Aunque no vale la pena tender una trampa si los pájaros pueden verla,
esos hombres se tienden la trampa a sí mismos y ponen su vida en peligro.
Tal es el final de los ambiciosos: su propia ambición los mata.
Por calles y avenidas la sabiduría hace oír su voz;
proclama sus palabras por las puertas, por los puntos más concurridos de la ciudad:
«Jóvenes inexpertos, burlones y necios, ¿hasta cuándo amarán la inexperiencia, y hallarán placer en sus burlas, y despreciarán el saber?
Presten atención a mis correcciones y yo los colmaré de mi espíritu; les daré a conocer mis pensamientos.
Yo los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso.
Al contrario, han rechazado mis consejos; no han querido recibir mi corrección.
¡Ya me tocará reír cuando les llegue la desgracia! ¡Ya me burlaré cuando estén muertos de miedo,
cuando vengan sobre ustedes temores y problemas, desesperación y angustia, como un torbellino que todo lo destruye!
»Ese día me llamarán, pero no responderé; me buscarán, pero no me encontrarán;
pues desprecian la sabiduría y no quieren honrar al Señor.
No desean recibir mis consejos; desprecian mis correcciones.
¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta! ¡Quedarán hartos de sus malas intenciones!
A los inexpertos los mata su falta de experiencia, y a los necios los destruye su despreocupación;
pero el que me preste atención, vivirá en paz y sin temor de ningún peligro.»




