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Hazme saber, oh amado de mi alma, dónde pastorearás; dónde harás recostar el rebaño al mediodía, para que yo no ande errante tras los rebaños de tus compañeros.
Atrapadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en flor.
A mi yegua, entre los carros del faraón, te he comparado, oh amada mía.
La higuera ha echado higos, y despiden fragancia las vides en flor. ¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, ven!"
Mi amado habló y me dijo: "¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, sal!
Juradme, oh hijas de Jerusalén, que si halláis a mi amado, le diréis que estoy enferma de amor.
¡Juradme, oh hijas de Jerusalén, por las ciervas y por las gacelas del campo, que no despertaréis ni provocaréis el amor, hasta que quiera!
¡Qué bella eres, oh amada mía! ¡Qué bella eres! Tus ojos son como de palomas.
¡Juradme, oh hijas de Jerusalén, por las ciervas y por las gacelas del campo, que no despertaréis ni provocaréis el amor, hasta que quiera!
madruguemos para ir a las viñas. Veamos si han florecido las vides, si se han abierto sus botones, o si han brotado los granados. ¡Allí te daré mi amor!

